Raquel Cecilia «Kelly» Kismer de Olmos será la ministra de Trabajo. La histórica dirigente del Partido Justicialista (PJ) porteño, experimentada economista con una dilatada trayectoria en el ámbito político, académico y de la función pública, fue designada por el presidente Alberto Fernández para reemplazar a Claudio Moroni –uno de los hasta ahora pocos sobrevivientes de su primer gabinete– en la cartera laboral. Una decisión que no cayó bien en la CGT, que tenía otros nombres propios para ese sillón y que no formó parte de las consultas presidenciales. Tampoco cayó bien en el kirchnerismo, que no ocultaba sus críticas al exministro.

“Es economista, actual vicepresidenta del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), fue concejala y legisladora de la Ciudad de Buenos Aires. Fue Secretaria de Asuntos Municipales de la Nación (2007-2009)”, informó la Casa Rosada sobre Olmos tras su designación. Aunque recién jurará este martes.

La nueva funcionaria nacional, de 70 años, es licenciada en Economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), magister en Economía Urbana de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) y tiene un posgrado en Formulación y Evaluación de Proyectos de Inversión (INPE-OEA-CEPAL), de acuerdo con su biografía publicada en Internet.

Olmos se convertirá en la tercera mujer que estará al frente del Ministerio de Trabajo a lo largo de toda su historia. Sólo la habían precedido en esa función Patricia Bullrich durante el gobierno de la Alianza que encabezó Fernando De la Rúa; y Graciela Camaño, quien lo hizo durante la Presidencia de Eduardo Duhalde.

Tras asumir, Olmos deberá ponerse al frente de una avalancha de pedidos de reaperturas de paritarias en medio de la disputa redistributiva que encaran los gremios ante la escalada inflacionaria. Una de las agendas de los popes cegetistas que en medio de la discusión con las organizaciones sociales desechan aumentos por decreto. Entre las paritarias pendientes y primeros desafíos será con Camioneros, el gremio en el que Pablo Moyano abrió la reapertura de las negociaciones con un pedido de 131 por ciento de aumento anual. El miércoles será la segunda audiencia, y Moyano adelantó eventuales medidas de fuerza.

Raquel «Kelly» Kismer se autodefine como feminista, aunque durante toda su trayectoria política fue conocida por su apodo y apellido de casada: “Kelly” Olmos. Igual que las otras dos ministras designadas por el Presidente para renovar su Gabinete (Victoria Tolosa Paz en el Ministerio de Desarrollo Social y Ayelén Mazzina en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad), participó del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias que se realizó en la ciudad de San Luis durante el fin de semana largo.

Ahora, Olmos deberá apelar a su dilatada trayectoria política para manejar un ministerio complicado. Fue consejera nacional del Partido Justicialista y coordinadora de la Comisión de Financiamiento del Desarrollo de los Equipos Técnicos del PJ nacional. Entre otros cargos públicos ocupó la Secretaría de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior de la Nación de 2007 a 2009 (durante la Presidencia de Cristina Kirchner). “’Es un loco suelto dicen los dueños de la máquina de fabricar locos sueltos”, dice el cartel que figura es su estado de whatsapp, en clara referencia al atentado que sufrió la vicepresidenta.

Aún así gran parte de su derrotero político estuvo ligado al menemismo y fue secretaria de Carlos Corach, el fiel ministro de Interior de Carlos Menem. Además de su trabajo en el área económica, Olmos fue concejala y legisladora por la Ciudad de Buenos Aires entre 1997 y 2000, en la lista menemista. También fue directora de la Corporación Buenos Aires Sur, secretaria de Promoción Social y de Producción y Servicios y Subsecretaria de Industria y Comercio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, durante la gestión de Jorge Domínguez, el último intendente porteño. En septiembre de 2002, Kelly Olmos cuando lanzó su campaña a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, bajo el slogan “Para volver a vivir como la gente” y apoyada por Carlos Menem. Pero su candidatura no prosperó.

Siempre ligada al PJ porteño, en 2019 trabajó en la conformación del Frente de Todos para acompañar la candidatura de un viejo conocido en la Ciudad: Alberto Fernández. Ahora será parte de su Gabinete en vísperas de arrancar su último año de su mandato.

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